¡El alma sedienta!!
- M. I
- hace 5 días
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Dios, Dios mío eres tú; De madrugada te buscaré; Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, En tierra seca y árida donde no hay aguas, Salmos 63.1
¿Alguna vez ha deseado que alguien le entienda, le aprecie, le respete y le quiera por lo que usted es?
Este deseo se debe a que fuimos hechos para relacionarnos, para tener relación personal, íntima, profunda, satisfactoria, que nos fortalezca, nos edifique y nos estimule cada dia. Desdichadamente, el pecado puede evitar que disfrutemos de la comunión para la que fue creado. Puede que incluso hoy estemos buscando confort o significado en fuentes que no pueden saciar nuestros anhelos… tales como las posesiones, la prominencia o las adicciones.
El rey David, autor del Salmo 63, comprendía esto. Él tenía todo lo que una persona pueda desear, pero concluyó que el único que genuinamente podía satisfacer su alma era Dios.
Esto también aplica para nosotros. El Padre nos creó a su imagen a fin de que podamos interactuar con Él de una manera profunda, de tal manera que satisfaga nuestros anhelos más hondos. Y, a medida que Él se nos revela en Su palabra, nosotros descubriremos el contentamiento sincero, la razón para nuestra existencia, y la esperanza para nuestro futuro.
¡Dios os bendiga IBA!!


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