¡Te doy gracias Dios, porque cambiaste mi tristeza en gozo!!
- M. I
- 28 ago
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“Has cambiado mi lamento en baile; Desataste mi cilicio, y me ceñiste de alegría. Por tanto, a ti cantaré, gloria mía, y no estaré callado. Jehová Dios mío, te alabaré para siempre.” Salmos 30:11-12
Salmos 30:11-12 describe cómo Dios transforma de manera radical el dolor y el luto de una persona en un gozo profundo que se expresa en alabanza. El lamento representa el dolor más hondo del alma. El baile o la danza simbolizan la celebración y la alegría desbordante es la que solo Dios puede devolver tras una prueba.
Muchos de nosotros nos encontrábamos en lamento antes de conocer al Señor, sin la esperanza de ser consolados en los momentos de aflicción. Pero todo cambio en el momento que tuvimos un encuentro personal con Cristo. En ese momento no solo nos dio salvación, sino que prometió estar con nosotros todos los días hasta el fin del mundo, como aquel timón, guía y consolador de nuestras vidas. El mensaje del Evangelio nos ha ofrecido gozo, ánimo y esperanza en medio de un mundo que vive inmerso en la ansiedad, la tristeza y la depresión. Pero nosotros los hijos de Dios contamos con vestidos de fiesta y en medio de cualquier circunstancia adversa podemos y debemos levantar nuestra alabanza.
No permitas que nada ni nadie cierre tus labios, no dejes que los problemas te roben la esperanza. No olvidemos jamás quienes éramos y como nos encontrábamos.
Solo cuando miramos hacia atrás y reconocemos como era nuestra condición y en el lugar donde estamos actualmente podemos celebrar y adorar el nombre de Dios.
Dedica unos minutos a recordar quien eras o a pensar quien serías hoy día si el Señor no hubiera salido a tu encuentro, después de hacer este ejercicio verás que de tu interior solo salen palabras de agradecimiento y alabanzas hacia tu Señor y Salvador.
¡Dios os bendiga!!


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