¡Clamor que seguimos escuchando!!
“Cuando vio, pues, a Jesús de lejos, corrió, y se arrodilló ante él. Y clamando a gran voz, dijo: ¿Qué tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te conjuro por Dios que no me atormentes. Y le preguntó: ¿Cómo te llamas? Y respondió diciendo: Legión me llamo; porque somos muchos. Y le rogaba mucho que no los enviase fuera de aquella región.”
Marcos 5:6-7, 9-10
Aunque no sabemos con seguridad porque ocurre la posesión demoníaca, sabemos que los demonios pueden usar el cuerpo humano para destruir a las personas que fueron hechas a la imagen de Dios. Aunque es importante que reconozcamos su actividad maligna, debemos limitar nuestra curiosidad y evitar cualquier contacto con las fuerzas demoniacas y con el ocultismo (Deuteronomio 18:10-12).
La meta de los demonios era controlar a las personas que poseían, la meta de Jesús era liberar a la gente del pecado y del controf de Satanás. Los demonios sabían que no tenían poder sobre Jesús, entonces simplemente le rogaron que no los enviara a un lugar lejano, o sea, «al abismo» (Lucas.
8:31). Jesús accedió a su pedido de entrar en un hato de cerdos (5:13) Y tal vez Jesús permitio que los demonios destruyeran a los cerdos para demostrar su superioridad sobre una fuerza muy poderosa y destructiva. Y no los envío al infierno, porque la hora del juicio final aún no ha llegado para el diablo y sus ángeles. (Mateo 25:41) (Apocalíptico 20)
El demonio le gritó a Jesús: ¿Qué tienes conmigo?Hoy en día nadie diría que la sociedad esté poseída por un demonio, pero muchos, de manera similar a este demonio, le gritan a Dios, a la iglesia y a los valores cristianos, ¿Qué tienen conmigo? ¡Déjennos tranquilos! cuando rechazan y muestran animadversión ante el evangelio. Y cuando la gente rechaza a Jesucristo y a su autoridad, se alían con los poderes demoniacos y no solo andan en sus caminos, sino que vemos como lo destruyen y lo llevan hacia la condenación eterna. (Efesios 2.1-3)
Entonces, escojamos mejor predicarles de Cristo, de Su salvación, de Su gracia, de Su poder, de Su misericordia. (Tito 3) y gracias a Dios por habernos librado de la tiranía de satanas y del pecado.
Después de ver el milagro de sanación tan maravilloso del hombre endemoniado, ¿por qué la gente le pidió a Jesús que se fuera? Sin duda temieron que Jesús continuara destruyendo a sus cerdos, con los cuales se ganaban la vida. Preferían perder la oportunidad de conocer a Jesús que perder su fuente de ingresos y seguridad. ¿No te resulta familiar esta actitud a día de hoy?
Ayer me tocó testificar a alguien, y para mi tristeza me dijo “no me presiones” déjame disfrutar un poco más, ya llegará mi hora, y si llega. ¡Que tristeza!!
¡Ven a Cristo en arrepentimiento y fe para que te liberte!! “Si el hijo os libertare seréis totalmente libres” Juan 8.36
Dios os bendiga IBA ¡ buen fin de semana!


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