¡¡Convicción Inamovible!!
- M. I
- 14 nov 2025
- 2 Min. de lectura

He aquí, aunque él me matare, en él esperaré; Job 13.15
Esta frase es una de las expresiones más potentes de esperanza y confianza en Dios en toda la Escritura. Muestra la fe de Job que trasciende las circunstancias; incluso si Dios permite que su sufrimiento termine en muerte, Job iba a mantener su esperanza y confianza en Él.
Job hace esta confesión luego de un prolongado intercambio entre él y sus tres amigos que habían llegado a consolarlo: Elifaz, el temanita, Bildad, el suhita, y Zofar, el naamatita (Job 2.11). Ellos guardaron silencio por siete días; pero luego se sintieron con autoridad para explicarle a Job la razón de las calamidades que habían sobrevenido a su vida. Con la misma convicción que poseen algunos líderes en nuestros tiempos, estos tres creían que el sufrimiento de Job estaba directamente relacionado con algún pecado oculto en la vida de su amigo. «Los que andan en integridad», afirmaban ellos, «no pasan malos momentos». No hace falta que hagamos referencia a lo errado de esta postura, pues hasta el mismo Hijo de Dios pasó por el fuego refinador del sufrimiento (Heb 5.8)
La verdad es que Job no entendía cuál era la razón de la desgracia que había venido sobre él y su familia. Creo que nosotros, aun teniendo acceso al increíble intercambio entre Dios y satanás en el primer capítulo, tampoco entendemos realmente por qué ocurrió lo que ocurrió. Sabemos que Dios quiso demostrar algo, pero si miramos la situación con ojos humanos nos parecería hasta cruel la actitud del Altísimo.
y esto es precisamente lo que nos diferencia de la persona de Job. Él creía que Dios era justo y bueno, aunque actuaba de maneras completamente incomprensibles a la mente humana.
De hecho, la lectura del libro revela que Job estaba confundido por lo que había pasado. En medio de esa confusión, sin embargo, existe esta certeza: «Aun si llego a perder mi vida, sé que Dios no obrará injustamente conmigo. Él es bueno y recto y recompensa a todos los que esperan en él».
Recuerda IBA, en esta tierra nos tocará transitar por muchísimas situaciones de sufrimiento y angustia. Mas algo que no debe cambiar nunca en nosotros es la convicción de que nuestro Dios es bueno y justo. Y aunque todas las evidencias parezcan señalar algo diferente, sabemos que Dios jamás perpetrará una injusticia, ni se hallará mal alguno en su persona.
Esta convicción inamovible constituye el fundamento sobre el cual se construye una vida de fe que agrada a nuestro Padre celestial.
¡Dios os bendiga!!




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