¡El corazón egoísta!!
- M. I
- hace 3 días
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Y Nabal respondió a los jóvenes enviados por David, y dijo: ¿Quién es David, y quién es el hijo de Isaí? Muchos siervos hay hoy que huyen de sus señores. ¿He de tomar yo ahora mi pan, mi agua, y la carne que he preparado para mis esquiladores, y darla a hombres que no sé de dónde son? 1 Samuel 25.10-11
Una de las primeras cosas que aprenden a decir los niños es “MIO”. Tras este detalle podemos observar una parte de la naturaleza pecaminosa con la que nacemos todas las personas. En el caso de Nabal, el esposo de Abigail, vemos como las posesiones terrenales ocupaban el centro de su corazón: “MI pan, MI agua, MIS esquiladores”. Este hombre pensaba como otras muchas personas que todo cuanto tenía lo había conseguido por medio de sus fuerzas y capacidades.
Este texto también nos muestra la mente olvidadiza del ser humano que pocas veces recuerda que antes de dar, recibimos y que ahora estamos llamados a dar de gracia lo que recibimos por gracia.
David antes de esta escena le había hecho bien a los pastores de Nabal, y ahora lo que deseaba era que Nabal actúe en resiprosidad. ( 1 Samuel 25.7-8a) He sabido que tienes esquiladores. Ahora, tus pastores han estado con nosotros; no les tratamos mal, ni les faltó nada en todo el tiempo que han estado en Carmel. Pregunta a tus criados, y ellos te lo dirán.
Lamentablemente el orgullo y la jactancia pueden cegarnos y hacernos creer que somos los dueños y los amos de todo lo que tenemos, olvidándonos de grandes enseñanzas bíblicas como;
Que todo lo que poseemos ahora, y que es nuestra identidad, seguridad y gozo es completamente efímero, inestable y pasajero.
Que debemos mirar a nuestro alrededor para contemplar todo lo que tenemos y luego levantar nuestra barbilla y dar gracias al Señor porque todo proviene de Él. Es Dios quien nos da la sabiduría, la capacidad, la creatividad, la salud y los recursos para que podamos obtener todo cuanto tenemos.
Recordemos que a este mundo llegamos desnudos y desnudos nos marcharemos, nada trajimos y nada nos llevaremos. No nos aferremos a las cosas temporales.
Por último Recordemos que Dios no solo nos dio todas las cosas para que la disfrutemos, también nos dio para que compartamos nuestros recursos con los que tienen necesidad. (Efe 4.28) (1 Juan 3.17)
¡No seamos como Nabal!
¡Dios os bendiga IBA!!


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