¡Fuera de Dios, no hay felicidad duradera!!
- M. I
- 4 ago
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¿No sabes esto, que así fue siempre, Desde el tiempo que fue puesto el hombre sobre la tierra, Que la alegría de los malos es breve, Y el gozo del impío por un momento? Aunque subiere su altivez hasta el cielo, Y su cabeza tocare en las nubes, Como su estiércol, perecerá para siempre; Job 20.4-7
Hay personas que les gusta contemplar, admirar e incluso anhelar la vida, la posición y las posesiones de los incrédulos. Aún cuando sabemos que las riquezas y el poner son as vanidades (Lea Eclesiastes) Tenemos el ejemplo de Asaf) pero David nos dice lo siguiente; (Salmos 37:1-2, 7, 9-10)
No te impacientes a causa de los malignos, Ni tengas envidia de los que hacen iniquidad. Porque como hierba serán pronto cortados, Y como la hierba verde se secarán.
Guarda silencio ante Jehová, y espera en él. No te alteres con motivo del que prospera en su camino, Por el hombre que hace maldades.
Porque los malignos serán destruidos, Pero los que esperan en Jehová, ellos heredarán la tierra. Pues de aquí a poco no existirá el malo; Observarás su lugar, y no estará allí.
Obviamente no deseamos en ningún momento esto para ellos. Sin embargo, lamentablemente vemos a muchos que caminan de espaldas al Señor y que «aparentemente» son muy felices, disfrutan de los placeres de este mundo, saborean las tentaciones y el pecado, tienen dinero, propiedades, se gozan en las fiestas, en la comida, en las amistades…(Su deleite y propósito de vida está ahí)
Pero el versículo de hoy nos recuerda que tanto la alegría como el gozo de los que no son de Cristo, tiene su fecha de caducidad. Aquellos que están poniendo su deleite fuera del Señor muy pronto verán que ese trozo del pastel se terminará para siempre. Cuando el dinero, la fiesta, el sexo, el baile, la familia, los viajes, los amigos y la salud desaparezcan se darán cuenta que el corazón se encuentra completamente vacío.
Nuestro gozo, nuestra alegría y nuestro deleite debe encontrarse en el Señor. Él es el único que puede saciar nuestra alma sedienta.
No caigamos en el error de compararnos o de anhelar la vida de todos aquellos que no cuentan con la preciosa persona y amor de Cristo. No mires lo que no tienes, lo que te falta o lo que no haces, contempla la belleza de tu Salvador y disfruta de tu identidad como Hijo de Dios. ¡Si Dios es tú pastor, nada te faltará!!
¡Dios os bendiga IBA!!


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