¡Gracias Dios, no solo por los años de vida, también por la vida eterna!!
- M. I
- hace 6 días
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En aquellos días Ezequías cayó enfermo de muerte. Y vino a él el profeta Isaías hijo de Amoz, y le dijo: Jehová dice así: Ordena tu casa, porque morirás, y no vivirás. [2] Entonces él volvió su rostro a la pared, y oró a Jehová y dijo: Te ruego, oh Jehová, te ruego que hagas memoria de que he andado delante de ti en verdad y con íntegro corazón, y que he hecho las cosas que te agradan. Y lloró Ezequías con gran lloro. 2 Reyes 20.1-3
El rey Ezequías tuvo una enfermedad de muerte, el profeta Isaías le dijo que le quedaba muy poco para fallecer. Tras recibir esta noticia, Ezequías clamó desde lo más profundo de su corazón al Señor para que tuviese misericordia y contemplara la integridad con la que había tratado de andar a lo largo de su vida. Dios desde su trono oyó su oración, vio cada una de sus lágrimas, sanó su cuerpo y decidió regalarle 15 años más de vida.
Una vez más podemos ver cómo tanto la vida y la muerte se encuentran en las manos del Señor. Dios decidió darle 15 años a Ezequías y eso fue exactamente lo que vivió. Ninguno de nosotros sabemos cuánto tiempo nos queda a este lado de la eternidad, pero lo que está claro es que debemos aprovechar al máximo el tiempo para vivir según los planes y propósitos de Dios.
La buena noticia que ofrece el evangelio es que la muerte para nosotros no es el fin, Dios en su gracia y a través de la obra de Cristo no nos ofrece como regalo 15 años de vida, o 50, o 70, o 90, sino que nos regala una vida eterna. ¡Qué regalo!!
Por tanto, no deberíamos abatirnos cuando nos visite la enfermedad ni tampoco tenerle temor a la muerte, porque solo es la separación del alma y el cuerpo momentáneo. (Ausentes en cuerpo, presentes al Señor)
Así que, mejor es que aprovechemos bien el tiempo aquí en la tierra, viviendo para la gloria de Dios porque cada minuto es un regalo que nos da nuestro gran Dios y Padre. PERO recuerda que cuando nuestro corazón deje de latir viviremos por toda la eternidad.
¡ALELUYA!!
¡Dios os bendiga!!


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