¡La fe!!
“Mientras él les decía estas cosas, vino un hombre principal y se postró ante él, diciendo: Mi hija acaba de morir; mas ven y pon tu mano sobre ella, y vivirá. (Mateo 9.18)
Pero Jesús, volviéndose y mirándola, dijo: Ten ánimo, hija; tu fe te ha salvado. Y la mujer fue salva desde aquella hora. (Mateo 9.22)
les dijo: Apartaos, porque la niña no está muerta, sino duerme. Y se burlaban de él. Pero cuando la gente había sido echada fuera, entró, y tomó de la mano a la niña, y ella se levantó. (Mateo 9.24-25)
Pasando Jesús de allí, le siguieron dos ciegos, dando voces y diciendo: ¡Ten misericordia de nosotros, Hijo de David! Y llegado a la casa, vinieron a él los ciegos; y Jesús les dijo: ¿Creéis que puedo hacer esto? Ellos dijeron: Sí, Señor. Entonces les tocó los ojos, diciendo: Conforme a vuestra fe os sea hecho.”
(Mateo 9.27-29)
En este pasaje vemos una serie de milagros que realizó Jesús sobre una mujer con flujo de sangre, resucitando la hija de un líder religioso, y devolviendo la vista a dos ciegos. Pero en todos los casos vemos un condicionante, los que pedían a Jesús que obre en un milagro, tenían fe. ¡Dios no va hacer nada por nosotros si no creemos totalmente que él puede obrar en milagros!!
Durante doce años, esta mujer habia sufrido de una hemorragia (tal vez un desorden menstrual). En nuestros tiempos de desesperación no tenemos que preocuparnos acerca de la forma correcta de acercarnos a Dios. Al igual que esta mujer, debemos acercarnos con fe porque él nos responderá.
Dios resolvió una situación que había sido un problema por años. Está mujer era considerada impura. Por doce años también había sido una «intocable» y no había podido llevar una vida normal. Pero nuestro Señor Jesús cambió todo eso y la restauró.
Muchas veces nos vemos tentados a damos por vencidos cuando problemas de toda índole y circunstancias, no han cambiado por años. Pero recuerda, Dios puede transformar lo que parece imposible de cambiar en el momento que menos esperas.
También vemos a un líder de la sinagoga buscando a Jesús después de que su hija ya habia muerto. Era demasiado tarde para que alguien pudiera ayudarla, excepto para el dueño de la vida, Jesús.
¡Él simplemente se acercó a ella y la resucitó! mostrando que nada es demasiado tarde para él.
Él puede reconciliar las relaciones rotas, liberarnos de los hábitos adictivos, enseñarnos a perdonar, y sanar las heridas emocionales. Si su situación parece no tener esperanza, recuerde que Cristo puede hacer lo imposible.
La misma pregunta que Jesús hizo a los ciegos está vigente el día de hoy. (Mateo 9.28) “Y llegado a la casa, vinieron a él los ciegos; y Jesús les dijo: ¿Creéis que puedo hacer esto? Ellos dijeron: Sí, Señor.”
¿Cree que Dios puede obrar en un milagro en su vida? ¿Cree que Dios puede ayudarlo? ¿De verdad quiere su ayuda?
¡Que nuestra fe en nuestro Dios aumente cada día!!
¡Bendiciones IBA!


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