¡Lo que encontramos en Jesús!!
“Y será aquel varón como escondedero contra el viento, y como refugio contra el turbión; como arroyos de aguas en tierra de sequedad, como sombra de gran peñasco en tierra calurosa. “No se ofuscarán entonces los ojos de los que ven, y los oídos de los oyentes oirán atentos.” Isaías 32:2-3
Todos sabemos de quién se trata. ¡Del Varón de dolores y experimentado en quebranto, del Hijo de Dios, de Dios mismo!!
¡Qué escondedero ha sido Él para Su pueblo!
Él soporta la plena fuerza del viento, y así protege a aquellos que se esconden en Él. Hemos escapado de esta manera de la ira de Dios, somos protegidos de la ira de los hombres, de la desesperanza, y del temor de la muerte. A menudo el viento de la aflicción se levanta con fuerza y se vuelve peor que una tempestad que barre todo lo que se le pone enfrente, y destroza algunas cosas las que parecían firmes y estables.
Nuestro Señor Jesús, el Hombre glorioso, es un refugio que no es abatido nunca. En Él observamos la tempestad rugiendo, pero nosotros mismos descansamos en una increíble serenidad.
Hoy debemos recordar que tenemos un escondite, así que refugiémonos en el. Y solo canta bajo la protección de nuestro albergue así como lo hicieron Pablo y Silas. Bendito sea él Señor por ser mi refugio! ¡Bendito Jesús! ¡Cuánto te amo!!! Gracias por ser mi esconderlo, mi refugio en TODO TIEMPO.
“Desde el cabo de la tierra clamaré a ti, cuando mi corazón desmayare. Llévame a la roca que es más alta que yo, Porque tú has sido mi refugio, Y torre fuerte delante del enemigo. Yo habitaré en tu tabernáculo para siempre; Estaré seguro bajo la cubierta de tus alas. Selah” Salmos 61:2-4
¡Dios os bendiga IBA!!


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