¡Los peligros de acampar donde no debo!
- M. I
- hace 2 días
- 2 Min. de lectura
Vuélvete, pues, y vete en paz, para no desagradar a los príncipes de los filisteos. 1 Samuel 29.7
Debido al temor que David llegó a sentir hacia Saúl hubo un tiempo que estuvo viviendo y sirviendo a los filisteos que precisamente eran los enemigos del pueblo de Israel.
Ver a David en este lugar era tan extraño como ver a un pingüino por el desierto del Sahara. Pero esto ocurrió cuando el corazón de David fue conquistado por el temor, en ese momento David perdió su identidad y su propósito.
De la misma manera, cada uno de nosotros como creyentes si perdemos nuestra identidad y nuestro llamado del Señor podemos terminar con nuestras tiendas conviviendo, sirviendo, relacionando, haciendo lazos de amistad, haciendo planes conjuntos, entre metiéndonos en sus negocios y filosofías en el terreno de los que no aman a Dios, de los que aborrecen a Dios, de los que no aman al cuerpo de Cristo. Cuando nos desorientamos y perdemos nuestro objetivo espiritual terminamos viviendo en el sistema pecaminoso de este mundo como si fuésemos uno más.
Recuerda lo que casi le pasa a Abraham, a Isaac, a Lot, lo que le pasó a Sansón que terminó sucumbiendo ante los encantos de Dalila.
Vigila muy bien cada día dónde estás ubicado. Vigila donde estás acampando. Vigila donde pones tu tiendas. Vigila con quién llegas a acuerdos. Vigila a quien escuchas.
No olvides nunca quién eres y cuál es tu verdadero llamado. Aquellos que somos hijos de Dios estamos en el mundo, pero NO somos de este mundo.
¡No erréis, las malas conversaciones; corrompen las buenas costumbres !! 1 Cor 15.33
¡Dios os bendiga, buena semana!


Comentarios