¡No seas incrédulo, no desanimes al pueblo de Dios!
- M. I
- 2 mar
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“¿Y por qué desanimáis a los hijos de Israel, para que no pasen a la tierra que les ha dado Jehová?” Números 32:7
El desánimo en la Biblia se define como un estado de debilidad, agotamiento emocional y espiritual que paraliza la voluntad para seguir a Dios. No necesariamente pecado en sí mismo, pero sí una "estrategia del diablo" para quebrantar la fe y provocar abandono de la vida espiritual.
En esta historia un grupo de hombres (10) desanimaron al resto del pueblo para no entrar a conquistar la tierra que Dios había prometido. Ellos se olvidaron del Señor, de su protección y fidelidad durante todo el peregrinaje por el desierto y simplemente se dedicaron a presentar una lista de quejas, y con todos los inconvenientes.
Y es una historia que se repite continuamente. Siempre que trates de hacer la voluntad de Dios, se levantaran incrédulos e incluso creyentes que intentaran DESANIMARTE para que desistas de los planes que tienes para la gloria de Dios. En ocasiones se nos presentan grandes proyectos y oportunidades que necesitan de mucha valentía, coraje y sobre todo de FE para poder conquistar los sueños de Dios, y ahí aparecerá el incrédulo.
Cuidado con aquellas personas que simplemente ven los problemas, los inconvenientes y las cosas negativas tan grandes, que Dios no puede obrar. Aléjate de los pesimistas, de los que intentan hacer grupos para desestimar un plan, o proyecto. Aléjate del corazón incrédulo. Rodéate de hombres y mujeres valientes que confían y creen en el Dios que abrió los mares e hizo descender comida del cielo. No dejes que nadie te desanime ni te paralice si tienes claro que estas haciendo la voluntad del Señor no dudes en salir de la barca de la comodidad para caminar sobre el mar de sus promesas.
Recuerda que jamás se escribió nada acerca de los cobardes, sino de gente de fe. (Hebreos 11) así que levántate en FE, pon tu mirada en el Dios de lo imposible y lucha para realizar los proyectos que el Señor tiene para Su gloria, y para tu vida.
¡Dios te bendiga!


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