¡Por misericordia!!
- M. I
- 26 may
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“Porque toda la casa de mi padre era digna de muerte ante mi señor, el rey. Sin embargo, tú pusiste a tu siervo entre los convidados a tu mesa. ¿Que derecho, pues, tengo aún para clamar más al rey?”. 2 Samuel 19.28
Mefi-boset nunca olvidó cuál era su condición y su identidad antes de ser recibido y aceptado por David. Él tenía muy presente que toda la descendencia de su padre era digna de muerte, pero que finalmente ocupó un lugar a la mesa del rey por pura gracia y misericordia.
De la misma manera, ninguno de nosotros podemos olvidar que éramos lisiados espirituales, muertos espirituales porque éramos descendientes de Adán según la carne y por ende merecíamos la muerte. Romanos 5.12,18
Pero un día Cristo hizo algo parecido a lo que hizo el rey David (Algo más excelente) y extendió su gracia y su misericordia sobre nuestras vidas. Y gracias y mediante ese sacrificio santo, único y puro en la cruz del calvario podemos gozarnos de su presencia, experimentar el bien y la misericordia, sentarnos a la mesa, ser llamados hijos de Dios, y por si fuera poco algún día nos vamos a sentar con él en las bodas del cordero. ¡ALELUYA!!
Jamás debemos olvidar quienes éramos y quienes somos. Recuerda cada día de tu vida de dónde te rescató el Señor y la obra tan maravillosa de restauración que esta realizando en tu interior. Hace muy poco éramos extranjeros y enemigos de Dios, pero ahora formamos parte de la gran familia de Cristo y tenemos a Dios como nuestro Padre.
¡Que nuestro buen Dios os bendiga ricamente!!


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