¡Solo somos testimonio!!
“Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan. Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por él. No era él la luz, sino para que diese testimonio de la luz.” Juan 1:6-8
La palabra «testimonio» indica “testigo de algo o de alguien” No solo en el hambito argumentativo o de pruebas a favor de, también reflejos del poder transformador de Dios. Y al igual que Juan el Bautista, nosotros como cristianos simplemente debemos reflejar la luz. Jesucristo es la luz verdadera que ilumina el camino y señala el camino para ir al Padre. Pero también Cristo ha decidido reflejar Su luz en nosotros para testimonio al mundo. (Mateo 5.13-16)
Sin duda alguna, Juan el Bautista era diferente, marcaba la diferencia, no solo por cómo vestía y lo que comía, también porque predicaba un mensaje inusual a los judíos que salian a escucharlo al río Jordán en el desierto. Sin embargo, Juan no actuaba de esta manera simplemente para distinguirse de los demás, sino porque estaba enfocado en su obediencia a Dios. Sabía que tenía un propósito que cumplir en el mundo: anunciar la venida del Salvador.
Cuando el ángel Gabriel le anunció a Zacarías que nacería su hijo Juan, le dijo claramente que el niño sería nazareo, apartado para el servicio de Dios; y Juan se mantuvo fiel a ese llamado. Y aunque era hombre de ruda apariencia, sin poder ni influencia política, hablaba con autoridad y fue influencia espiritual. Sus palabras conmovían a los oyentes porque decía la verdad, los desafiaba a apartarse de sus pecados. Otro detalle a tener en cuenta es que aunque las multitudes acudían a él, jamas se dejó llevar por la popularidad, más bien siempre dirigió la atención a quien vendría después de él. Nunca olvidó su propósito principal: anunciar la venida del Salvador.
De la misma manera, a cada uno de nosotros Dios nos ha dado un propósito en la vida y podemos estar seguros que es parecido al de Juan, predicar que la salvación ya está disponible y anunciar el regreso de Cristo.
Asi que, Dios quiere y puede usarnos como uso a Juan. La pregunta es; ¿Queremos dejarnos usar? Si la respuesta es sí. Hágale saber a Dios hoy mismo.
¡Dios os bendiga IBA!!


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