¡Un imperativo glorioso!!
“Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.” Mateo 5:48
Después de enseñar acerca de la la mala práctica que predominaba en la mente del judío acerca de la venganza sobre aquellos que causaban males. (5.38-42) y sobre el amor que se debe mostrar hacia aquellos que precisamente nos hacen mal (5.43-47)
Ahora él Señor Jesús nos presenta tremendo desafío descrito como ordenanza “Sed” <No es si queremos, si deseamos, si tal vez, si a lo mejor, si quizás>
En otras palabras, no justifiques tus actos con venganza. No pagues a otros mal por mal. No seas exclusivista en amar solo a los que te hacen bien. Porque así no es nuestro Dios, así no es Su carácter. Así no responde. Así no actúa. Él es misericordioso. Él ama a toda Su creación. Él desea hacerle bien a Todos. Aunque no es correspondido.
Entonces ¿Cómo podemos ser perfectos?
1) En carácter. Aunque sabemos que nunca seremos completamente intachables en esta vida, pero podemos decidir imitar a Cristo lo máximo posible. 2) En santidad. Debemos separarnos de los valores pecaminosos del mundo; pero a diferencia de los religiosos , debemos dedicarnos a vivir según los deseos de Dios en vez de los nuestros, y llevar su amor y misericordia al resto del mundo.
“Aunque recuerda que adquirir el carácter de Cristo y vivir en santidad no sucede de un día para otro; debemos crecer en madurez . Así como esperamos una conducta diferente de un niño a un adulto. Dios también espera una conducta diferente de nosotros según nuestra etapa de desarrollo espiritual”
3) En amor. Podemos esforzarnos en amar a los demás. Dado a que nosotros hemos sido amados por Dios sin merecerlo y aún siendo sus enemigos. (Romanos 5.8)
Así que, no debemos permitir que nuestra tendencia pecaminosa nos desaliente en nuestro esfuerzo por ser más semejantes a Cristo. Él llama a todos sus discipulos a la excelencia, a que no se conformen con la mediocridad y a que maduren en todo los aspecto. Que nuestra aspiración el día hoy sea el ser más como Cristo. Sea a vivir conforme a nuestro llamado. Y recordando que mientras estemos en cuerpo no seremos totalmente perfectos, pero tenemos una promesa de que algún día lo seremos. (1 Juan 3:2-3).
¡Dios os bendiga IBA!!


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