
¡Corazón y mente compartida!
- M. I
- 28 ene
- 2 Min. de lectura
“Y Jehová hirió al pueblo, porque habían hecho el becerro que formo Aarón” Éxodo 32:35
El pueblo de Israel después de varios siglos en Egipto se volvió completamente politeísta, ellos se habían contemplado por algo más de 400 años como los egipcios adoraban diversos dioses y tal vez por eso se acostumbraron.
Dios cuando los rescató y los liberó les dijo claramente que a partir de ese momento solo debían adorarle a É, y andar en pos de él, ya que el Señor era el creador, era y es el único Dios verdadero, y quien lo rescataba de la esclavitud. Sin embargo, en este instante los israelitas se olvidaron prontamente del Señor y de sus palabras, y construyeron un becerro de oro y le hicieron una gran fiesta para adorarlo. De ahí en adelante imagino que todos sabemos las consecuencias. La descendencia de Aarón perdió su sacerdocio, pueblo murió, Moisés subió al Sinaí para estar en la presencia del Señor 40 días más para interceder por el pueblo, y lo peor es que eso fue una ventana abierta para que Israel se desvíe en pos de dioses ajenos e insistentes.
En ocasiones nosotros que también hemos sido liberados y rescatados de nuestro Egipto, muchas veces olvidamos que nuestra adoración debe ser exclusivamente para el Señor. Las Escrituras lo afirman, enseñan y enfatizan en muchas ocasiones “Amaras al Señor sobre todas las cosas, a Él solo adoraras y servirás”.
Lamentablemente, y así como le pasó a Israel, muchos inconscientemente hacen de su mente y corazón politeísta. (Adoran muchos dioses) ¿Y tal vez dirás yo no adoro a ninguna estatua de yeso? Tal vez no, pero si tú tiempo, tú cónyuge, tus hijos, tú trabajo, el dinero, lo material, tú dispositivo electrónico, cantante favorito, persona favorita, tú mismo, tus estudios, tus amigos, tus padres..........
Ten mucho cuidado porque con mucha facilidad nos alejamos del Señor y cuando nos damos cuenta estamos adorando a los dioses falsos de este mundo que nos ofrecen mucho pero que luego nos lo quitan todo. No dejes que nada ni nadie ocupe el trono de tu corazón. Fija tu mirada en el Dios que te ha salvado y llamado con llamamiento santo. Y sobre todo recuerda esto: Proverbios 4.23 “sobre toda cosa guardada guarda tu corazón porque de él mana la vida”.
1 Juan 5.21 "Hijitos, apartaos de los ídolos"
Dios os bendiga IBI Orando los unos x los otros.




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