¡Dios recompensara nuestras verdaderas intenciones!!
“Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos de ellos; de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos. Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.” Mateo 6.1-2
El término <hipocrita> hace alusión a la persona que desea hacer buenas acciones solo para ser visto y admirado por los demás. No hace ninguna buena acción por compasión o por ayudar.
Y el Señor nos está curando en salud para que no hagamos las cosas de manera interesada. Entendiendo que de nada sirve sentir y ser recompensados por los hombres, sino gozamos del beneplácito de nuestro Padre Celestial que conoce aún más intensiones del corazón. De ahí que, él Señor Jesús nos enseña que;
Tengamos cuidado con la intención que nos lleva a dar. No debemos hacerlo con la intención de sacar beneficios, sino como respuesta al amor de Dios.
“Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa” (6.2)
Lo mismo ocurre cuando oramos. Si tu deseo es que piensen de ti que eres piadoso y hombre de oración. Recuerda quien pesa los corazones. Y quien dictamina lo que realmente haces y eres en privado.
“Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa” (6.5-6)
¿Y que cuando ayunamos? ¿Que sacas con hacerlo público cuando no es un ayuno congregacional? ¿Que nos motiva contar? ¿Mostrar falsa piedad?
“Cuando ayunéis, no seáis austeros, como los hipócritas; porque ellos demudan sus rostros para mostrar a los hombres que ayunan; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.” (6.16-17)
Jesús nos enseña que los actos de sacrificio personal por una buena causa deben de ser hechos sin llamar la atención de nadie y con sinceridad. Su deseo es que todos nosotros adoptemos toda disciplina espiritual por motivos correctos, y no por deseos egoístas de recibir elogios públicos y admiración de la gente.
¿Con qué intención hacemos las cosas? ¿Que es lo que nos mueve hacer lo que hacemos por él Señor?
¡Dios os bendiga IBA!!


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