El bienaventurado a la manera de Dios!!
Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado; Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará. Salmos 1.1-3
Este Salmo presenta un contraste claro y directo entre la plenitud de una vida orientada por la sabiduría divina y el descalabro de quienes se dejan guiar por el entorno lleno de maldad.
El pasaje describe un proceso regresivo sutil: andar (caminar cerca), detenerse (escuchar y considerar) y sentarse (asentar postura e integrarse). La reflexión principal aquí es la importancia de cuidar los entornos y los consejos que recibimos. Quien busca una vida plena aprende a poner límites antes de que un mal hábito o un pensamiento destructivo se vuelva su norma.
El éxito en la vida cristiana siempre se obtiene por medio de nuestra obediencia a la Palabra. Y sobre todos aquellos que están dispuestos a caminar a contra corriente.
No estamos llamados a seguir el consejo de los malos ni de esta sociedad corrupta, nuestra guía y faro en medio de la oscuridad siempre debe ser la palabra de Dios. Fuera de ella no hay bien.
Hermanos si deseamos ser «Bienaventurados» tratemos por todos los medios de meditar y caminar día tras día sobre los hermosos consejos que nuestro Padre celestial nos ofrece por medio de Su palabra.
No comiences el día y no lo termines sin pasar unos minutos profundizando en el océano de tu Biblia, solo haciendo esto todo te irá bien.
El deleite y la meditación constante en la enseñanza no representan un mandato rígido, sino una fuente de alimento espiritual. Recuerda, lo que ocupa la mente de forma cotidiana termina moldeando las actitudes y decisiones.
¡Dios os bendiga!!


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