¡La maldad no tiene límites!!
- M. I
- hace 2 días
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Y llegando a su casa, tomó un cuchillo, y echó mano de su concubina, y la partió por sus huesos en doce partes, y la envió por todo el territorio de Israel. Y todo el que veía aquello, decía: Jamás se ha hecho ni visto tal cosa, desde el tiempo en que los hijos de Israel subieron de la tierra de Egipto hasta hoy. Considerad esto, tomad consejo, y hablad. Jueces 19.29-30
El espantoso crimen descrito en este capítulo fue producto del fracaso de la nación al no establecer un gobierno basado en los principios morales de Dios. Como consecuencia, las leyes generalmente no se hacían cumplir y el crimen no era condenado, la perversión sexual y el desenfreno fueron consecuencias de la desobediencia de Israel a Dios.
Debe os recordar que cuando nos alejamos de Dios y Su palabra todo tipo de maldad puede llegar a suceder debido a nuestro distanciamiento de Dios. Lentamente y casi imprescceptible pero la consecuencia final es afectarán a una generación futura. Por ende constantemente debemos llamar a nuestra nación a que se vuelva Dios y a procurar establecer el reino moral y espiritual de Dios en el corazón de cada persona.
La escena que describe el capitulo 19 del libro de los Jueces es realmente atroz. En este capitulo se nos muestra hasta donde puede llegar la maldad y la depravación del ser humano. Pero sabemos que el hombre y la mujer dominados por el pecado y sin contar con la presencia de Dios pueden realizar autenticas barbaridades.
Nuestros corazones están absolutamente dañados y afectados por el pecado. De dentro del corazón brotan todas nuestras malas acciones e incluso los terribles pensamientos que en ocasiones nos conquistan. Es por ese motivo que necesitabamos urgentemente un Rey en nuestras vidas y un salvador que nos libere de las redes del pecado. El único que puede transformar por completo el corazón del ser humano es Jesucristo.
Dios ha prometido transformar el duro e insensible corazón de piedra del ser humano por un nuevo corazón que le permite amar a Dios y a nuestro prójimo.
Estimado lector, cuando leas el libro de Jueces, puedes reconocer la condición en la que te encontrabas antes de conocer a la maravillosa persona de Jesús. Celebra en este día que ahora tienes un nuevo corazón, unos nuevos afectos, cuentas con la mente de Cristo, con el Espíritu Santo morando en tu interior y tienes una nueva identidad. Ya no somos esclavos ni prisioneros del pecado, ahora somos HIJOS DE DIOS.
¿Pero que de esta sociedad? Oremos por su salvación.
¡Dios os bendiga!!


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