¡Perdona, y sé libre!
- M. I
- 13 ene
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“Pero Esaú corrió a su encuentro y le abrazó, y se echó sobre su cuello, y le besó; y lloraron” Génesis 33:4
Tras una intensa noche luchando y siendo transformado por Dios, en el momento de abandonar el valle de Peniel Jacob se encontró Cara a Cara con su hermano Esaú. Aquellos hermanos que eran enemigos se encontraban de nuevo después de muchos años. Pero por medio de la Gracia de Dios ambos fueron transformados y juntos terminaron besándose y llorando.
La restauración de dos personas que han estado distanciadas por el odio, el rencor o la amargura es algo realmente milagroso. En el momento que puedes abrazar y llorar con aquel al que le hiciste o te hizo daño es completamente liberador. Es una sensación maravillosa cuando sientes que la carga que ataba tu corazón sale y la paz que tanto anhelamos te conquista de nuevo. (Según experiencias contadas)
Vivir el Evangelio te puede ayudar a vencer el terrible “orgullo” que nos impide perdonar y pedir perdón. Sin embargo, cuando acudes al Peniel de la Cruz del Calvario, Dios te va a conducir hasta las relaciones que tienen que ser sanadas y restauradas por medio del amor perfecto de Cristo.
Así que, si al igual que Jacob sientes que en tu corazón que aun tienes cosas pendientes con alguien, ve a Peniel y deja que Dios venza a tu Ego y te llene del amor de Cristo.
Y si deseas vivir en la plenitud que ofrece el cristianismo como dice la Palabra intenta estar en “paz con todos los hombres, 🫵”. Romanos 12.18
¡Dios os bendiga!




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