¡Ungidos por el Espíritu Santo de Dios!
- M. I
- 27 ene
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Ungirás también a Aarón y a sus hijos, y los consagrarás para que sean mis sacerdotes. Éxodo 30:30
Dios estableció en el A.T, que la marca de la consagración fuese la unción del aceite. Por eso vemos a lo largo de la historia como se ungieron objetos, lugares y sobre todo personas. Cuando esto sucedía, aquellos que habían sido ungidos quedaban completamente consagrados para Dios, apartados y exclusivos para el Señor.
Dios ungió a sacerdotes, profetas y reyes, pero lo más importante es que este acto apuntaba hacia el ungido que había de venir. Cristo es el ungido de Dios, el Hijo es el Santo de los Santos y ahora todos aquellos que hemos recibido a Jesús como nuestro Señor y Salvador hemos sido ungidos por medio de su llamamiento santo. Todos los creyentes somos ungidos, porque hemos sido apartados y consagrados para el servicio exclusivo de Dios. (Ya no necesitas que alguien derrame aceite sobre tu cabeza, ni te imponga mano) YA ESTAS UNGUIDO- Apartado, y listo para que des gloria a Tu Dios.
El aceite es uno de los símbolos del Espíritu Santo, la tercera persona de la trinidad que ha venido a morar a nuestro ser, y nos hizo Reyes y sacerdotes de Dios. ¿Recuerdas quienes eran los ungidos en el A.T? Pues nosotros somos todo eso. 1 Pedro 2.9 Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable;
Si, tenemos un gran privilegio de de ser ungidos, pero a la vez, una gran responsabilidad en que hemos sido salvados y apartados para servir, anunciar, y vivir para la gloria de Dios.
¡Dios os bendiga!




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